Una vez conseguimos el ansiado positivo en el test... nos convertimos en paranoicas de la información acerca de nuestro estado. Bueno, al menos ese fue mi caso: quería saber qué me iba a pasar y cómo "hacerlo" bien. Tras unos días, acudía a mi ginecólogo para confirmar el embarazo y ver que todo iba bien.
Todo iba bien... la pequeñaja era apenas una "borrasca" en la ecografía, pero estaba allí y ¡¡¡ya pudimos oir su corazón!!! Recuerdo la cara de mi marido... es increíble poder escuchar el corazón de tu hijo cuando apenas hace unas semanas que fue concebido.
En la primera visita al ginecólogo me pidieron analítica completa (también con pruebas adicionales como el VIH, hepatitis, anticuerpos de varicela, toxoplasmosis, rubeola, citomegalovirus...), además de la ecografía y de comprobar que el estado general es bueno. El ginecólogo me recomendó nada de tabaco (yo ya no fumaba), alcochol nada o muy poco (vamos, que una copa de vino de vez en cuando no pasa nada pero que mejor suprimirlo), cuidar la alimentación (sana y variada... también para evitar coger muchos kilos) y ejercicio moderado.
No quiso recomendarme ningún libro específico de lectura, pero sí me dijo que "qué esperar cuando se está esperando" parecía estar bien. Yo ya me lo había comprado y, efectivamente, es muy útil para mamás primerizas. El libro te indica semana a semana la evolución, qué esperar en las visitas al ginecólogo, lo que puedes sentír (muy útil si te entra alguna obsesión como "por qué me pica la barriga" o cosas así). También trae una apartado de enfermedades graves que pueden pasar y que te recomiendan no leer si no te afectan... de hecho, yo no lo leí y así lo aconsejo... no vale la pena darles vueltas a cosas que no te afectan.
Aparte de eso, el mejor consejo del ginecólogo que creo que se puede aplicar a la crianza en muchas cosas: NO HAGAS CASO DE LO QUE TE DIGA LA GENTE. Todo el mundo parece autorizado a dar su opinión o contar casos escabrosos cuando una está embarazada: desde los partos tormentosos que duran semanas y en los que pides cesárea y anestesia a gritos hasta supuestas amigas o conocidas a las que tras picarles la barriga les salió un niño con tres cabezas... Generalmente, la gente no anda explicando por ahí los embarazos maravillosos que han tenido la mayoría de las mujeres, ni los partos normales y felices... parece que todos llevamos un jorge javier dentro y tenemos que explicar los casos dramáticos (muchas veces sin información, con información incompleta o directamente inventándonos cosas). Además... es curioso, siempre lo hacemos cuando a la persona a la que se lo contamos le puede afecta más a una embarazada primeriza). Por tanto, NI CASO...ni a cosas en internet ni a comentarios de portera o vecina... si tenéis dudas o algún problema... al médico o a la comadrona que son quiénes os pueden ayudar de verdad.
(Por cierto: el picor en la barriga que se puede sentir en ciertos momentos del embarazo se produce porque al estirarse la piel para hacer espacio al bebé, ésta se reseca y queda tirante y, a veces, pica... pica mucho. El mejor remedio en mi caso fue aplicar aceite de rosa mosqueta o de almendras tras cada ducha y antes de irme a dormir. Si el aceite puede ser ecológico y sin químicos, mejor que mejor. Por cierto, cuando mi bebé ya se movía aprovechaba el momento de darme el aceite por la noche para darle un "masage" al bebé... muchas veces lo hacía mi marido y creo que eso también ayuda a los papás a conectar con su hijo).
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