martes, 18 de octubre de 2011

Cuando las cosas no son como uno pensaba (1ª parte)

Hoy en día vivimos en el mundo de la inmediatez: lo quiero, lo tengo. Bueno, quizás con la crisis las cosas están cambiando y ya no es así exactamente, pero seguimos en un mundo impaciente y creo que eso se traslada también al hecho de tener hijos.
La cosa funciona así: antes las parejas, los matrimonios, se constituían para crear una familia (o, a veces, con la "familia" ya en camino antes de la boda). Los hijos eran algo prácticamente inexcusable para cualquier matrimonio (que, además, sólo podían ser de un tipo: hombre + mujer). Todavía no sé cómo, pero las familias tenían 3, 4 o más hijos y, en muchos casos, sólo trabajaba el padre (el ¡cabeza de familia!). Para la mujer, y madre, la prioridad era criar a su prole y casi nunca tenía vida profesional (ni muchas veces personal) propia.
Hoy las cosas son muy diferentes: antes de plantearnos tener hijos buscamos tener estabilidad laboral (y, a ser posible, un trabajo que nos haga sentir realizados), casa, coche,... bueno, y por supuesto, el padre de nuestros hijos que debería ser nuestra media naranja si puede ser. Al final, nos centramos en lo material antes de ampliar la familiar y, bueno, para que engañarnos aunque no seamos unos derrochadores ni unos ricachones... también nos gusta disfrutar de la pareja (sea matrimonio o no) antes de ampliar la familia.
Mi caso también fue así: primero la carrera universitaria, varios trabajos en varias empresas y sectores hasta centrarme un poco, pareja estable (en mi caso, desde los 18 años, osea que esa parte la "solucioné" pronto... por decirlo de algún modo), boda (a los 24 años y ya con un año de convivencia a las espaldas), coche pequeñito (pero coche al fin y al cabo), piso (¡¡¡¡viva el boom!!!, compramos cerca de la "cresta de la ola" en precios...), hipoteca...
Tras esto... bueno, lo reconozco, un tiempo de ahorrar pero también de divertirnos de camping por españa, italia, portugal... y algo de esquiar (esto hace poco) y, sobretodo, bastante senderismo por la montaña...
Y llega un día en que dices... ¡¡ahora!! Nuestro momento llegó allá por agosto del 2008 osea que fue "pronto" según las estadísticas: yo tenía 28 años y la media de edad para tener el primer hijo en España es de 31,2 años. Es curioso porque la gente siempre te cuenta los casos en que fue "a la primera" o, como mucho, en un par de meses... y claro, cuando pasan los meses y no hay carita sonriente en el puñetero test... bueno, pues es inesperado y frustrante.
No tenemos antecedentes de infertilidad (que sepamos) en ninguna de las 2 familias... pero el bebé no llegaba. Básicamente, cuando dejé de tomar las pastillas no tenía la regla, cuando empezó a venir lo hacía cuando le daba la gana (y eso provoca muchos test de embarazo sin sentido) y, claro, fuimos al médico. No voy a entrar en todos los detalles porque esto se haría eterno, pero tras varias pruebas (véase análisis de sangre, ganmagrafía, ecografía, resonancia magnética de hipófisis con contraste...), pues un problema de tiroides y medicación al canto.

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